Quise salir de Cuenca en la noche para que pudiera dormir en el autobús de Cuenca a Piura porque este viaje dura más que diez horas. Pero porque había conocido una nueva amiga me quedé hasta la próxima mañana. Ya no quise esperar hasta la noche y encontré un autobús a una ciudad ecuatoriana cerca de la frontera con Perú. Allá bajé del autobús teniendo mucho hambre y calor y no supe que hacer porque el próximo autobús a Perú fue el de la noche. Y en este momento vi un chico con el mismo problema. Se llamó Paco y era de México pero ya había vivido en Ecuador por casi ocho años.
Necesitó un nuevo pasaporte y por eso tuvo que ir a Lima porque no hay ninguna embajada mexicana en Ecuador. Nos decidimos tomar un taxi a la frontera y venir a Perú a pie. De la frontera tomamos otro taxi a la ciudad peruana más cercana – Tumbes. Aquí encontramos una camioneta a Piura. Nos costó demasiado porque no tuvimos soles sino solo dólares pues el cambio nos hizo el conductor. El viaje no era tan fácil, nuestras maletas estuvieron en el techo de la camioneta y nos paró la polícia varias veces. De la camioneta llena de la gente siempre tuve que bajar solo yo. No sé por qué pero me estuvieron preguntando mucho. Por fin llegamos a Piura a las nueve de la noche y encontramos un hostal.
Mi pobre amigo ya no tuvo dinero pues yo lo pagué todo. No me dio miedo pasar la noche en una habitación con un chico que había conocido unas pocas horas antes, me cayó bien. Desde el próximo día ya tuve una habitación pagada por AirBnB. Pero aún tuvimos que buscar un autobús para que mi amigo llegara a Lima. Lo pagué, nos compré un almuerzo y esperamos hasta que el hermano de Paco le mandará dinero para devuélvemelo. El dinero llegó y Paco me volvió casi todo lo que le di. Le dejé algo para que tuviera suficiente para su viaje. En Lima ya lo esperaban sus amigos y le ayudaron. Me quedé dos noches más en Piura que honestamente no me gustó mucho. La ciudad es muy caliente y sucia. Desde este momente ya no he visto a Paco otra vez. Pero aún estamos en contacto pero me dio su número y espero que lo veré otra vez pronto. Después de su viaje a México se volvió a Ecuador y ahora vive en Argentina. A veces quizá confio en la gente demasiado pero esta experiencia me mostró que a veces vale la pena y lo disfruté mucho con mi amigo nuevo.


